La okupación ¿una herramienta del discurso político?
ANÁLISIS
Óscar González
3/10/20265 min read
Creo que comprender el origen y los fundamentos de las ideas que influyen en nuestra vida nos permitirá comprender los principios que guían nuestras acciones, así como los cimientos de los debates que se desarrollan en el ámbito público. En este día, nos proponemos elucidar la importancia de las herramientas de poder y discurso que se emplean al abordar uno de los desafíos que enfrenta la sociedad española: la problemática de la okupación.
Ya que luego de las muchas noticias y escándalos que se suceden en España, en relación con el fenómeno de la okupación, que se puede conceptualizar en lo que no es más que la invasión ilegal y sostenida de propiedades privadas ajenas, violando el derecho fundamental de propiedad consagrado en la Constitución de 1978 (artículo 2 33). Este fenómeno transforma inmuebles residenciales o comerciales en centros de ocupación no autorizada, generando un conflicto directo con los principios de libertad individual y orden social.
Si bien los orígenes de la okupación podrían identificarse superficialmente, como se presenta comúnmente en los medios de comunicación a través de la mediatización de casos específicos o mediante la percepción pública de los ciudadanos, un análisis basado únicamente en estos elementos no profundizaría en los fundamentos de la problemática. La okupación no surge únicamente de circunstancias particulares de grupos marxistas que en su arrebato de protesta poseen bienes ajenos; más bien, su raíz se encuentra en la estructura misma del sistema español.
El origen de este significativo defecto presente en el estado español puede ser analizado a partir de las diversas derivaciones que el sistema político-social ha experimentado a lo largo del tiempo. En este contexto, resulta fundamental enfatizar el siglo XIX y el triunfo de las ideas ilustradas, con el fin de comprender que esta problemática no se desmembra únicamente de una circunstancia específica, sino de un entramado conceptual que se ha desarrollado a lo largo de la historia.
Los ilustrados desempeñaron un papel crucial en la transformación del sentido y la legitimidad de la propiedad, lo que provocó un retroceso progresivo en estas ideas. Sin embargo, la modernidad no adoptó una única trayectoria. En los territorios anglófonos, la propiedad se defendió desde una perspectiva individualista por naturaleza. De esta manera, podemos identificar, de manera simplificada, dos modelos: el anglosajón, ya mencionado, y el continental, que fundamenta su concepción de la propiedad en la arbitraria potestad del gobierno, arrogándose la legitimidad para determinarla, bajo el pretexto del superfluo conceptual del “interés social” o “bien común”.
La implementación de estas dos visiones proporcionó a un segmento de la población humana, ya sea a través del derecho a la portación de armas o mediante la constitución de garantías de la sociedad civil, los medios para resistir a individuos que intentaran apropiarse de su territorio por la fuerza. Asimismo, sirvió para limitar la autoridad gubernamental y las aspiraciones políticas de controlar la vida y la propiedad de los individuos. El resto del mundo contemporáneo, sin embargo, se encaminaría progresivamente hacia la disolución de cualquier mecanismo de contrapoder o resistencia que pudiera limitar la autoridad estatal.
España, tras establecer los cimientos de su estado moderno, integrados en las corrientes ilustradas de la Revolución Francesa del siglo XIX (uno de los países que conforman el modelo continental abstracto al que se ha hecho referencia anteriormente), ha adoptado ciertos defectos inherentes a dicha revolución, llegando al extremo de negar el derecho fundamental a la propiedad. Esta negación compromete la capacidad de proteger uno de los bienes esenciales para el funcionamiento óptimo de la sociedad humana.
En consecuencia, al socavar la capacidad de proteger el hogar, el patrimonio personal o los frutos del trabajo, las herramientas administrativas de los políticos en el gobierno han puesto en riesgo la libertad individual. Como lo expresa Mises: “La propiedad siempre existe donde existe el derecho de disposición… La propiedad privada solo existe donde el individuo puede emplear sus medios de producción de la manera que considere más ventajosa” , se evidencia que al anular la capacidad civil del individuo sobre su derecho real, se anula la condición de propiedad y se traduce en una situación grave para los individuos dentro del territorio en dominio de un gobierno que puede someter a la arbitrariedad sus bienes.
Es imperativo no limitar nuestro enfoque únicamente a las consideraciones legales, ya que, como se mencionó al inicio de este artículo, los discursos desempeñan un papel crucial en el fortalecimiento de los fundamentos de la propiedad, los cuales se encuentran bajo ataque o erosión, con el fin de legitimar las acciones de nuestros políticos en el gobierno.
Se ha llegado a un punto en el que la legislación se encuentra en contraposición a los intereses individuales que se supone pretende proteger, pero esto no implica necesariamente que existan beneficios o intereses para los políticos en subsanar los errores, pues existe una especulación sobre cierto costo electoral para quienes pretendan restaurar las garantías de la ciudadanía. Por lo tanto, prefieren no modificarla. Lo que de manera implícita sostiene las herramientas para quienes abusan en okupación de los bienes ajenos. Mientras en el cálculo de los políticos, hay también, quienes a través del discurso ven la posibilidad de beneficiarse y pretenden agravar el problema, a través de ofrecer e incentivar la activad como una causa social atribuida a una gran variedad de adversarios narrativos.
A pesar de ello, las personas en España continúan afirmando que su hogar es su propiedad y que la propiedad privada debe ser respetada, incluso frente a la conducta incívica de ciertos ocupantes y la mas vil actuación populista de la clase política, aún cuando las instituciones públicas ignoren sus legítimos reclamos. El problema de la okupación no se reduce a una cuestión numérica, ni a la avaricia, el cinismo o la falta de empatía. Se trata de un asunto que atañe al respeto de la integridad humana y, siguiendo la filosofía de Locke, a una parte que se constituye y se extiende a partir de su cuerpo.
Mantener una perspectiva de calculo electoral con una política propagandística positiva respecto a la okupación es inaceptable bajo cualquier circunstancia. Esta postura no nos permitirá defender con determinación la propiedad, para evitar ceder ante aquellos que promueven la apropiación indebida de bienes, ya sean actores políticos, propietarios de medios de comunicación o “activistas” sociales.
Una deriva tan significativa de las normas socialmente aceptadas y de la concordancia entre la legitimidad de la voluntad y la propiedad en los ciudadanos, conlleva a confrontaciones indeseables que pueden escalar con mayor facilidad de la que los agentes políticos puedan prever. La propiedad privada constituye la herramienta más eficaz para el ser humano en la búsqueda del bienestar, el reconocimiento del mérito del esfuerzo, la legitimidad de la acción, la creación de un hogar cálido, la garantía de la privacidad y el beneficio de la paz social.
Bibliografía.
Asociación de Ciencias Económicas y Financieras (ACEF). “La okupación en España: ¿problema social o fenómeno residual?” CEF, 29 julio 2024. https://acef.cef.es/okupacionespana-problema-social-fenomeno-residual.html.
Okupación: La voz okupación ('toma de inmueble vacío sin consentimiento') es un derivado válido de okupar, forma recogida en el DLE. (RAE)
Véase en la línea del argumentario expuesto por Tocqueville En la democracia en América o en el propio Hayek en Camino de Servidumbre, la respuesta del porqué estas herramientas han perdido su efectividad.
Ludwig von Mises. La acción humana: Tratado de economía. Madrid: Unión Editorial, 2001 , cap. 8




